La “Hermandad del Señor” de Padul una de las más antiguas de Granada y provincia

Los habitantes de Padul tenemos la satisfacción de haber recibido de nuestros antepasados una hermosa tradición cofrade que data de tiempos muy antiguos, tan antiguos como los que se remontan al año 1579.

Esta tradición cofrade supone un legado, más hermoso aún, de la fe de nuestros antepasados en Jesús de Nazaret que se manifestó en ese momento, con la creación de la venerable “HERMANDAD DEL SSMO. SACRAMENTO Y COFRADÍA DEL STO. SEPULCRO Y DEL SEÑOR RESUCITADO DE PADUL”.

Fue, como hemos dicho, en el año de gracia de 1579 cuando Felipe II, el Rey en cuyos dominios no se ponía el sol, estaba al frente de los destinos de España. Ocurrió entonces que, en un pueblo granadino del Valle de Lecrín, en Padul, comenzó a brillar también un pequeño sol, cuya luz se ha mantenido encendida a lo largo de más de cinco siglos de Historia: Era la luz de una Cofradía naciente en la que se venera a Jesús muerto y Resucitado, y a Jesús en el Sacramento de la Eucaristía.

La diócesis de Granada estaba entonces regida, por el Arzobispo D. Juan Méndez de Salvatierra, que ratificó con su firma la creación de esta Hermandad; desde entonces hasta la fecha, ha desempeñado fielmente su cometido, procesionando cada año por las calles de Padul, (salvo en el período de la 2ª República en que se prohibieron las Procesiones).

Al estar constituida como Hermandad Sacramental, Penitencial y de Gloria, su misión cofrade es triple. De ahí su fecunda aportación de fe que se potencia y alimenta en los siguientes actos de culto que realiza como cumplimiento de sus fines:

1. Dar culto público al SSmo. Sacramento en la procesión anual del Corpus Christi, en la que el Señor Jesús pasea su presencia viva por el pueblo de Padul, engalanadas al efecto con altares y enseñas de devoción y culto; una nutrida comitiva de personas lo acompaña por las calles cubiertas de tomillo y de romero.

2. La devoción y culto a su Pasión y Muerte, en estación de penitencia del Viernes Santo.

3. Y el culto al Señor Resucitado, que procesiona radiante en la clara mañana del Domingo de Pascua.

Pues bien, cada Viernes Santo, esta antigua Hermandad rememora en la Procesión del Entierro de Cristo junto con otros Pasos, los momentos más significativos de la Pasión del Señor representados en un cortejo de imágenes, obra de prestigiosos autores, como Pablo de Rojas, Navas Parejo, Espinosa Cuadros, y otros. Son las que se veneran en las siguientes Hermandades y Cofradías devocionales de Padul: Jesús en la Oración en el Huerto, Jesús en la Flagelación, Ntro. Padre Jesús Nazareno, El Señor de las Tres Caídas, Cristo Crucificado, Cristo Yacente, llevado por “Cuatro nazarenos”, El Santo Sepulcro, custodiado por “Soldados Romanos”, que junto con la “Verónica”, “La Virgen” y las “Tres Marías”, forman la Cofradía de Los Pasos Vivientes; Siguen las Hermandades de La Virgen de las Angustias, la Hermandad de San Juan, y La Virgen de los Dolores y, ; finalmente, La Cruz con el Santo Sudario, cierra la Procesión.

Y así, al atardecer de cada Viernes Santo, cuando el sol va declinando en el horizonte y la noche va cayendo silenciosa, envuelta en el misterio sacrosanto de la Pasión de un Dios que se hizo hombre en total solidaridad con la especie humana, los sones graves y acompasados de los Pasos, empiezan a proclamar la fe de un pueblo en el Señor Jesús y en la Virgen Madre. Caminan solemnes y majestuosos, acompañados por los miembros de su Hermandad. Costaleros y Costaleras llevan sobre sus hombros el peso de la imagen venerada. Los hermanos cofrades, los penitentes, las camareras de la Virgen, y tantos otros fieles, avanzan pausadamente al son piadoso y lastimero de las bandas de música, interrumpidas solo de vez en cuando, por el quejido de una saeta que rompe el aire y detiene el tiempo, para llegar al corazón de Jesús doliente, y de la Señora. Es el mensaje de una catequesis viviente que los Pasos van pregonando con las voces del silencio.

Estos Pasos procesionan juntos en Padul desde los primeros años del pasado siglo XX, gracias al Párroco D. Adrián López Iriarte, de feliz memoria. El último en incorporarse fue El Señor Caído en 1934. Entre ésta y la más antigua, La Hermandad del Señor, se encuentra el hermoso y preciado conjunto de las Hermandades y Cofradías anteriormente citadas; todas y cada una de ellas, veneradas y queridas por la generalidad de los paduleños, muchos de los cuales tienen a gala el pertenecer como hermanos cofrades, no sólo a una, o a varias, sino a la totalidad de las mismas.

Por razones de brevedad, señalaré solamente las tres de mayor antigüedad: La Hermandad de San Juan; de la cual se dice en el libro de Actas del año 1684 que:

“En la Villa del Padul, el primer día del mes de Enero de mil seiscientos ochenta y cuatro años, se juntó la Hermandad del Señor San Juan, a nombrar mayordomo”. Evidentemente, la creación de la Hermandad es anterior a esa fecha, lo cual se confirma de hecho, por la que aparece grabada en la corona del Santo, el año 1620, en el que la recibió como donación.

La siguiente en antigüedad es la Hermandad de Esclavitud y Caridad de María Ssma. de las Angustias, fundada en once de Mayo de mil setecientos ochenta y tres años; (libro de Actas).

Y ya, a mediados del siglo XIX se crea La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, fundada el año 1854.

En la actualidad, la Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Victoria y Ntra. Sra. del Valle (La Borriquilla), de reciente incorporación, procesiona el Domingo de Ramos al inicio de la Semana Santa completando así, los Pasos que conmemoran la Pasión del Señor.

Y esta es la historia de aquella luz que comenzó a brillar en un pueblo granadino en el año de 1579; luz que ha llegado hasta nosotros de la mano de nuestros mayores, paso a paso, generación tras generación, transmitiendo su fe, como antorcha radiante renovada cada Semana Santa, en un largo recorrido de siglos.

Fuente: padulcofrade.com

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