Punto y Final a la Feria de la Crisis

Para explicar la actual situación económica de manera muy gráfica, dicen los expertos que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, como ricos, cuando en realidad no lo éramos tanto. En Úbeda llegábamos al recinto ferial, con la cartera repleta, dispuestos a darle aire, sin pensar demasiado en la letra del coche, la hipoteca o los gastos del inicio del curso. “Dios proveerá” veníamos a decir y efectivamente al final Dios proveía y pasábamos una feria “a toda pastilla” sin que nuestra economía doméstica se resintiese más de lo necesario.

A tenor de los visto este año, esos tiempos y esos modos han pasado ya a la historia y es de suponer que la situación siga así por muchos años ya que, también los expertos, nos recuerdan a diario que nuestra ruina no ha tocado fondo, que el número de parados seguirá en ascenso, que los jóvenes van a seguir siendo las víctimas de esta sociedad ruinosa y que, por descontado, debemos tener claro que, en economía, cualquier tiempo pasado fue mejor.

Todas estas disquisiciones vienen a cuento al hacer balance de lo que ha supuesto para las casetas cofrades la última edición de San Miguel, una edición a la que se puede denominar, sin temor a errar, como “la feria de la crisis”, porque las carteras ya no han estado tan repletas y si lo han estado, poco aire se le ha dado a ese dinero. Muchos no lo tienen y otros, ante la incertidumbre, han preferido guardarlo en previsión de tiempos peores.

El hecho objetivo es que, comparados los resultados económicos, día por día, con los del pasado 2010, rara vez los de hoy han superado a los de ese año. En realidad han sido dos, tal vez tres, los días buenos de la feria. El resto de jornadas ha servido para cubrir el expediente y hay quien ha llegado a afirmar que a la feria de este año le han sobrado los dos últimos días.

Todo ello, como diría un viejo político resucitado y rehabilitado ahora por sus correligionarios, dicho “sin acritud”, porque los cofrades están muy acostumbrados a trabajar contra viento y marea, muchas veces a contracorriente y todo lo que haya pasado por caja, sea mucho o poco, llega para a engrosar las arcas de la hermandad con un importe que siempre está muy por encima de lo que son los ingresos ordinarios de las cofradías. A nadie le amarga un dulce y, aunque sólo haya sido uno, las hermandades han vuelto a recogerlo y han tenido de nuevo la satisfacción de seguir siendo, con sus casetas llenas de ambiente, el motor de la Feria de San Miguel, mientras que otros espacios del recinto ferial han presentado, en algunos momentos, un aspecto desolador. Eso también cuenta en el haber de las hermandades.

Evidentemente, cuando hacemos estos razonamientos, generalizamos. Es posible que alguien haya salido mejor parado, incluso es seguro que algunas hermandades, por un malentendido sentido del amor propio, no quieran admitir en público que la cosa no ha salido como esperaban, pero lo cierto es que así ha sido y que los ingresos han descendido, de forma sensible, con relación al año anterior. Resultaba curioso el trabajo que costaba sacar a un hermano mayor o a un directivo un comentario negativo en torno a esta feria, aunque su cara y la cruda realidad delatasen lo contrario. No obstante, ya contarán todos estos pormenores a sus cofrades, reunidos en asamblea general. Ahí no hay vuelta de hoja, aunque también es cierto que éstas eran las previsiones con las que se contaba de antemano.

Concluye el trabajo más sacrificado y de mayor envergadura que las cofradías realizan al año y éstas se preparan ya para comenzar con sus actividades, con vistas a preparar sus procesiones de 2012. Por estas fechas es seguro que la Semana Santa de Úbeda tendrá ya designado a su pregonero oficial, aunque el secreto se guarde con celo, y que en unos días la Unión de Cofradías oficializará el comienzo de su actividad, con el inicio formal del curso cofrade. La Feria de San Miguel de 2011 es ya historia. Esperemos que la próxima edición no vuelva con los sobresaltos y los problemas que siempre ocasiona el tema de la propiedad de los terrenos del recinto ferial a nuestras hermandades. Creemos que no es pedir demasiado. Son ya muchos años con la misma historia.

Fuente: cruzdeguia

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