Cae el muro de la vergüenza

Contra todo pronóstico y a pesar del estrecho margen de maniobra temporal del que se disponía, las aguas han vuelto a su cauce y la edición de la Feria de San Miguel de este 2011 contará con la presencia de unas casetas cofrades que funcionarán a pleno rendimiento. Serán, por fin, dos los módulos de los que podrán disponer las que lo deseen, después de que se haya llegado a un acuerdo en la polémica que habían levantado los terrenos vallados del ferial.

Con nocturnidad y casi por sorpresa se ha llegado a un final que parece satisfacer a todas las partes. Ha sido un acuerdo a tres bandas porque a ayuntamiento y propietario del solar hay que sumar la presencia en las negociaciones de los feriantes. Estos últimos habían declarado que no montarían en Úbeda mientras no se les confirmase que el asunto había sido solventado. “La cosa está fatal, y si no me llaman a decirme que se ha solucionado lo de los terrenos, yo no voy a Úbeda a más reuniones”, manifestaba a Ideal el presidente de Asociación de Feriantes.

Algunos ya pronosticaron que se trataba de un farol pues, desgraciadamente, los ubetenses ya estamos acostumbrados a que, cercano el inicio de la feria, los dueños de las atracciones se descuelguen que alguna reivindicación y presionen al ayuntamiento para intentar conseguir ciertas ventajas. La feria ubetense es una de las más importantes de la provincia y en ella se suelen obtener jugosos beneficios por lo que quedaba claro que, a pesar de haber amenazado con no montar sus atracciones, los feriantes intentarían colaborar en la solución del problema, a fin de no perder una plaza a la que, en tiempos de crisis, no están en situación de despreciar. No sólo iban de farol sino que serán ellos quienes paguen el Impuesto de Bienes Inmuebles al propietario de los terrenos vallados, para que se pueda disponer del recinto al completo, tal y como ha sucedido en años anteriores.

Además pagarán la demolición y posterior reconstrucción de una valla que la anterior corporación obligó a su propietario a colocar. Al final han sido los ferientes los que han dado un paso adelante y la feria, si el tiempo, cuyos pronósticos no son buenos, no lo impide, volverá a lucir con el esplendor de anteriores años.

Lo cierto es que, sea como sea, las cofradías, algunas de las cuales se enteraron de la noticia a través de la prensa y se pusieron en contacto con el ayuntamiento para verificar su veracidad, ya se preparan para montar sus casetas como si nada hubiese pasado y con la satisfacción de no ver recortadas sus aspiraciones. De la noche a la mañana, nunca mejor dicho, se ha tapado la zanja que se abrió para hacer llegar las acometidas a las nuevas cocinas y aquí paz y después gloria.

Los cambios de última hora en la calle que en principio se ofrecía para que la hermandad de la Santa Cena pudiese montar caseta y la vuelta a la antigua configuración del ferial no ofrecen, según fuentes de la propia cofradía, garantía alguna de que se puedan al menos cubrir los gastos que una caseta conlleva, que son bastante elevados, ya que las exigencias del ayuntamiento son muchas. Así que, al final, la hermandad ha adoptado la decisión de no montar.

Las casetas cofrades empiezan ya a montarse y será este fin de semana cuando las hermandades tengan que realizar el grueso del trabajo, para dejarlo casi todo preparado.

Por este año ha caído el “muro de la vergüenza” y es de esperar que, en breve plazo, el equipo de gobierno encuentre una solución definitiva para un tema que ya colea por demasiado tiempo. Los ciudadanos se lo exigen. Es un clamor. No es bueno para nadie que cada año, por esta época, vivamos sobresaltados por el tema del ferial. En los últimos años las cofradías no han hecho más que callar, tragar y adaptarse siempre con la mejor de las disposiciones, pero “la procesión va por dentro” porque la paciencia tiene sus límites.

Fuente: cruzdeguia

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