El gran estreno y la lluvia anunciada

Dolores de San Juan hizo historia este Viernes Santo con el estreno en la calle del trono del Cristo de la Redención, imposible de encasillar dentro de ningún molde, y a la altura del de la Expiración y del catafalco del Santo Sepulcro. Pero la jornada se recordará por una tromba de agua que ninguna cofradía quiso ver pese a las predicciones.

El riesgo de lluvia había estado presente prácticamente todos los días de la Semana Santa, pero esta vez era mayor y cayó de verdad. La peor parte le tocó a la Soledad de San Pablo, que padeció todo el aguacero. Sólo Dolores de San Juan, Descendimiento y Soledad de San Pablo completaron sus respectivas estaciones de penitencia. Éstas dos últimas junto al Amor y al Santo Sepulcro, también se mojaron. Mientras que el Monte Calvario se quedó refugiada en la Catedral y Servitas suspendió su salida. Un auténtico alboroto como fin de fiestas.

El sol presidió los oficios del Viernes Santo desde el cielo y todas las cofradías se fueron poniendo en la calle a la hora anunciada. Sin embargo, las previsiones hablaban de chubascos a partir de la medianoche. Las fuentes no coincidían a señalar la hora crítica exacta, pero todas hablaban de lluvias en la capital de madrugada. El cielo no aguantó y a la medianoche, justo cuando entró la Virgen de los Dolores en San Juan, empezó a llover. Minutos antes se habían encendido las alarmas y las cofradías iban camino de regreso. Pero esta vez vino de verdad el ‘lobo’ en forma de lluvia.

El Amor, ya de inicio, planteó que en la plaza de la Merced tomaría una decisión. Llegado el momento, apostaron por seguir su camino. En la calle Álamos cambiaron de idea pero ya era tarde, el Santo Sepulcro llegaba detrás y la Piedad avanzaba por Ollerías. Colapso.

Los cofrades de El Molinillo se dieron la vuelta en la misma calle, aunque el trono hubo de salir a Carretería para girar, mientras que el Amor y el Santo Sepulcro siguieron por Tejón y Rodríguez, Méndez Núñez, Casapalma y Cárcer para emprender el camino de regreso. Por su parte, el Decendimiento acababa de salir de la Catedral y ya caminaba hacia La Malagueta. Salvo la Piedad, todas estas cofradías se mojaron.

Pero la peor parte le cayo a la Soledad de San Pablo, aunque pudo cortar camino por la calle Martínez. En el momento de indecisión generalizada, se encontraba en la Alameda y pese a que todas las cofradías apostaron por volverse, los cofrades de la Trinidad siguieron adelante por el recorrido oficial. Le cayó una manta de agua histórica que propició estampas más dramáticas si cabe por la falta de plásticos apropiados. Los nazarenos subieron a la carrera por la Tribuna de los Pobres y los tronos volvieron como pudieron a la carrera. Por suerte, no hubo daños personales, mientras que las posibles pérdidas patrimoniales deberán evaluarse en las próximas semanas.

Contrastes de un Viernes Santo en la que la lluvia volvió a ser protagonista.

Dolores de San Juan

Cirio. El nuevo trono del Cristo de la Redención, más allá de la unánime acogida como obra de arte independiente, cuenta con el valor añadido de que se integra perfectamente dentro de la estética de la Hermandad: ni le resta protagonismo a la imagen ni deja en desventaja a otros elementos de la procesión.

Cirio. Nutrido cuerpo de procesión para ser una hermandad de las llamadas de silencio. Hasta cerca de medio millar de personas integraban los Dolores de San Juan. Además, ejemplar en su puesta en escena.

Foco. En un conjunto tan exquisito como el nuevo trono del Cristo de la Redención, y de acuerdo con el listón que se exige a la Archicofradía, no se explica cómo los hachones no eran de cera natural. Además, genera un problema de iluminación pues la parafina no ilumina como la cera.

Descendimiento

Cirio. El Señor del Descendimiento volvió al género de banda de música y, de la mano, a una cruceta musical muy entonada para el Viernes Santo, que desplegó bien la banda de Cruz de Humilladero.

Monte Calvario

Cirio. La Virgen del Monte Calvario, al fin, salió con una marcha propia, en lugar de ‘Virgen del Valle’ (Gómez Zarzuela), con la que venía haciéndolo desde su primera salida en 1995. Esto no hace más que sumar personalidad a la Corporación. Se trató del estreno ‘Santa María del Monte Calvario – Saeta malagueña’, de José Manuel Bernal.

Cirio. El trono del Cristo de la Paz y la Unidad marchó en silencio entre las distintas composiciones que se iban interpretando, acentúando el marcado carácter austero de esta Cofradía.

Soledad de San Pablo

Cirio. Siendo la Hermandad que más se tuvo que enfrentar a la lluvia, destacó el esfuerzo de los hombres de trono por completar a toda prisa el desangelado recorrido en medio del constante aguacero. Los nazarenos fueron retirados del cortejo.

Cirio. Acertado exorno silvestre del trono del Santo Traslado.

Foco. La falta de plásticos para cada uno de los elementos del trono ralentizaron en demasía el proceso de tapar a las imágenes que se estaban mojando. Se puso en riesgo el patrimonio de la Hermandad.

Amor

Cirio. Sobresalió la exquisita cruceta musical del Cristo, cada año más depurada, y en esta ocasión muy bien interpretada por la banda Maestro Eloy García. Mejoró también la selección musical que acompañó a la Virgen de la Caridad.

Cirio. Destacable atuendo de la Virgen de la Caridad, que además lució una toca de sobremanto bordada.

Foco. La decisión de volverse se ha de velar por hacerse afectando al menor número de Cofradías. Optar por volverse en calle Álamos, en lugar de unos metros antes, en plaza de la Merced, obligó a tejer piruetas entre esta Hermandad y las de la Piedad y Santo Sepulcro. Finalmente, se solventó de forma razonable.

Piedad

Cirio. Se pudieron oir marchas procesionales muy adecuadas para el sugerente grupo escultórico, cuya visión ya mejoró el año pasado con la nueva cruz, alejada del estilo arbóreo.

Foco. El progresivo crecimiento de la Hermandad en su puesta en escena demanda la renovación de sus túnicas de nazareno y un trono procesional definitivo que logre realzar debidamente los valores del grupo escultórico.

Santo Sepulcro

Cirio. La Virgen de la Soledad lució un arreglo especialmente favorecedor.

Foco. Aunque siempre se ha ‘colado’ alguna marcha de corte menos fúnebre tras el trono de la Virgen, en el corto recorrido de este año se oyeron demasiadas piezas alejadas del cariz propio de una Dolorosa que acompaña al Santo Sepulcro.

Fuente: elcabildo.org

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