La catedral de Tarazona reabre sus puertas tras casi 30 años cerrada

Comienza ahora dos semanas de puertas abiertas para contemplar las obras, el miércoles santo, 20 de abril, será la misa crismal y el domingo 24, la misa de pascua, ambas celebraciones presididas por el nuevo obispo de Tarazona, monseñor Eusebio Ignacio Hernández Sola.

La catedral de Tarazona (Zaragoza), una de las joyas arquitectónicas de Aragón, de esqueleto gótico, interior renacentista y elementos mudéjares, reabre sus puertas este fin de semana tras 30 años cerrada, en los que se han desarrollado complejas obras de rehabilitación para salvarla de la ruina.

Unas 10.000 personas podrán contemplar a partir de hoy, en quince jornadas de puertas abiertas gratuitas con pase, la recuperación parcial de la catedral, consagrada en 1235 como uno de los templos del gótico francés más puros de Aragón y cerrada al público en 1985 ante el peligro de derrumbamiento.

Desde entonces, hasta tres equipos de arquitectos trabajaron en distintos periodos para evitar la degradación de la catedral, pero no fue hasta finales de 1996 cuando comenzaron las obras de rehabilitación más intensamente, y con continuidad, tras la redacción de un plan director por los arquitectos Fernando y José Ignacio Aguerri.

Gracias a estas obras, se ha salvado gran parte de su patrimonio, con inversiones que rondan los 20 millones de euros, pero sigue pendiente la recuperación del claustro mudéjar, el atrio, trece de sus diecisiete capillas o algunas actuaciones en la torre, además de las intervenciones urbanísticas en el entorno del templo.

Estas actuaciones, ha precisado el arquitecto Fernando Aguerri, tendrían un coste de 10 a 12 millones de euros, y además serán necesarios, una vez recuperada la catedral por completo, entre 100.000 y 200.000 euros anuales para su mantenimiento.

Sin embargo, la apertura es el “objetivo cumplido” y salvarla de la ruina en la que casi se encontraba una “satisfacción”, ha reconocido Aguerri, quien además ha sido testigo y responsable de “grandes descubrimientos” que permanecían ocultos en el templo.

Fuente: revistaecclesia.com

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