Nuestra Madre y Señora de la Consolación estuvo en besamanos durante todo el día

Fueron varios cientos los granadinos que se acercaron al convento del Santo Ángel Custodio para besar la mano de Nuestra Madre y Señora de la Consolación, en su habitual besamanos de cada mes de octubre. La venerada imagen de la Virgen, obra de Antonio Joaquín Dubé de Luque bendecida en enero de 1991 por el entonces arzobispo cuadjutor Monseñor Fernando Sebastián Aguilar, presidió el presbiterio del convento del Santo Ángel Custodio de la calle San Antón. Colgaduras en la fachada de acceso al templo y un sencillo y elegante altar de besamanos en su interior servían para vestir de fiesta el monasterio contemplativo de Franciscanas Clarisas. En el retablo principal se alzaba la imagen del Santo Cristo de San Agustín con tonelete de hilo de oro.

Durante toda la jornada estuvo abierta la iglesia del monasterio para poder venerar a la Virgen que se presentaba sobre el tapiz adamascado del fondo del altar mayor y vistiendo el nuevo manto de vistas, obra de César Gómez-Hörh, con bordados de ornamentos antiguos y donados por un hermano de la corporación. En la media tarde, como es costumbre en la hermandad del Sagrado Protector se procedió al besamanos infantil con los más jóvenes de la corporación y durante toda la jornada el paso incesante de cofrades y granadinos fue la tónica general de la jornada mariana del Santo Ángel Custodio.

Fuente: Granadacofrade

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