Premio de “El Capirote” 2011 a la Cofradía de la Misericordia de Baeza

Como era previsible, tras lo acontecido durante la Semana Santa de 2011, la Cofradía del Stmo. Cristo de la Misericordia y la Pura, Limpia e Inmaculada Concepción de la Virgen María, (“Las Escuelas”), ha obtenido el Premio al Mejor Acontecimiento del presente año.

La hermandad que “revolucionó” con su fundación en 1980 la celebración pasionista baezana, evoluciona en un sólo año de manera radical. Para aquellos que no conozcan la historia de esta penitencial tan sólo explicaremos que fue instituida esencialmente por estudiantes del Instituto “Santísima Trinidad”, antaño Universidad de Baeza, para rendir culto a la imagen de un crucificado del siglo XVI que, proveniente de la vieja Capilla del Cementerio y con origen primitivo en la desaparecida Ermita de la Madre de Dios, estaba situado en el muro del destruido retablo del altar mayor de la Capilla de San Juan Evangelista, en la propia Universidad. Llevado en unas sencillas andas, con hermanos sin túnica y como único símbolo una cruz de madera colgada al cuello, jóvenes y niños fueron creciendo en la fe y la devoción al Crucificado entre los rezos del Vía Crucis y el esfuerzo de portar sobre sus hombros la imagen del Cristo de la Misericordia. Esta sencilla estructura procesional, que otorgó a la cofradía una gran facilidad para cumplir sobradamente con su ritual de culto público durante muchos años, con el tiempo se convirtió en una traba, no sólo para seguir creciendo sino incluso para mantener el nivel alcanzado las primeras décadas.

Muchos son los motivos que han llevado a los actuales hermanos a tomar la difícil decisión de alterar de manera radical esa impronta con la que nació la cofradía y sería demasiado largo enumerarlos aquí. Tan sólo decir que la decisión ha sido madurada durante varios años y que el apoyo en Cabildo General a la reforma fue absolutamente mayoritario. Igualmente decir que la transformación está recogida con todo detalle en la paralela reforma estatutaria aprobada por el obispado giennense.

Los socios de la Tertulia “El Capirote”, a la vista del resultado de estos cambios, han decidido por amplia mayoría que la reforma llevada a cabo por la Cofradía de la Misericordia, constituye el Acontecimiento de mayor calado e importancia de los sucedidos en Baeza durante la pasada Semana Santa.

Entre lo más reseñable, dada su importancia histórica, hay que comenzar por la transformación del anterior trono, portado sobre varales exteriores al modo malagueño, en un paso cargado desde el interior a la manera baezana tradicional de hacerlo, es decir: por costaleros que cargan el peso sobre los dos hombros. Con ello se ha conseguido, no sólo establecer en la hermandad la forma de portar los pasos heredada de nuestros mayores, sino reducir el número de portadores. Además, se ha conservado el mismo trono al que se han incorporado unos respiraderos que serán bordados sobre malla. El paso sigue acompañado por música de capilla ya que estamos hablando de una hermandad, desde su origen y manteniéndose y redundando especialmente en ello ahora, de las llamadas “de silencio”.

A pesar de la importancia de este hecho, tal vez lo que más ha cambiado en la imagen pública de la hermandad es la incorporación de un hábito de estatutos, inexistente hasta ahora. Como no podía ser de otra manera, la sotana de esta túnica y el alto capirote que la complementa son de color negro, es ceñida por correa y disciplina y lleva el escudo en el antifaz. Incluye también un precioso detalle que han utilizado numerosas hermandades baezanas en diversas épocas y que, con la excepción de la cofradía de “El Paso”, ha dado en desuso en los últimos tiempos, nos referimos a la túnica de cola, en este caso recogida a un lado.

Los nuevos nazarenos de la Misericordia portan cirios de cera color tiniebla en lugar de velas. Se ha incidido mucho más en el orden y el silencio en los nazarenos y costaleros. Como en los niños, que por decenas acompañaron igual que siempre al Señor la noche del Lunes Santo. Los pequeños van todos vestidos de monaguillos, con sotana negra y roquetes blancos y muchos llevan faroles recuperados también de los primeros años de la hermandad. Se ha establecido la obligación de la papeleta de sitio y se ha montado una gran plataforma volandera para la salida de la hermandad, que salva el desnivel de la escalinata del templo y que, al tiempo, por su altura y estrechez, convierte este momento en uno de los más sobresalientes de la Semana Mayor baezana. Se recupera el uso del palio tras el paso, otra costumbre casi perdida en nuestra ciudad, y se añade un cuerpo de acólitos ceriferarios precediendo al Señor. Entre los cuatro ciriales, en sencillo mástil de madera con faldón negro, se procesiona la excepcional cruz alzada de la Universidad, en plata sobredorada del siglo XVI, otra belleza patrimonial que es sacada del museo para cumplir una misión sagrada. Además, la incorporación al culto de la devoción mariana a la Inmaculada Concepción de la Virgen, recogida en la reforma estatutaria, se manifiesta con la presencia de cuatro cirios blancos en la cabecera de la procesión. La imponente y sobrecogedora estación de penitencia del Lunas Santo de 2011 finalizó en el interior del templo cuando se leía la última estación del Vía Crucis y el Cristo de la Misericordia pasaba entre el silencio y la cera de los nazarenos, ya a puerta cerrada.

Así es ahora la Cofradía de “Las Escuelas” de Baeza, los mismos hermanos, la misma devoción y la misma fe, con una forma diferente. Los cambios se han meditado cuidadosamente, se han consensuado y se han tenido en cuenta la tradición y la historia de la Semana Santa de Baeza en todas sus vertientes. Y lo que es más importante, se incide y redunda en una mayor pureza en el culto público y privado como objetivos máximos a cumplir.

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