El juicio por la agresión al Gran Poder será el 16 de marzo

En plena Cuaresma de este año se celebrará el juicio contra el agresor del Gran Poder, Luis Carbajo Ordóñez, para quien la Fiscalía pide once meses de cárcel y una multa de 4.500 euros, además de una indemnización para la compañía Mapfre por los gastos empleados en la reparación de la imagen, que ascienden a 11.432 euros. Aunque la Fiscalía tiene en cuenta la eximente incompleta de anomalía psíquica y solicita que cumpla la posible pena en un centro psiquiátrico, el procesamiento se ampara en la responsabilidad de sendos delitos contra y patrimonio histórico y contra los sentimientos religiosos, reconociendo que el acusado, con su ataque a la imagen, «ofendió gravemente los sentimientos de muchos creyentes de la fe católica». Esta última tipificación de delito satisface los deseos de la Hermandad de la Madrugada, que, en cualquier caso, no actúa como acusación popular ni reclama ningún tipo de perjuicio.

El hermano mayor del Gran Poder, Enrique Esquivias, reiteraba a ABC de Sevilla estos extremos añadiendo que «la hermandad se mantendrá al margen del juicio y sólo espera que actúe la Justicia».

En su escrito de acusación, según E.P. el fiscal considera que el procesado, que trabajaba como funcionario de prisiones en la cárcel de Huelva y que tras el ataque a la imagen fue suspendido cautelarmente, «sufre un trastorno de ideas delirantes parafrenia con rasgos esquizoides y narcisistas, personalidad patológica paranoide, pensamiento psicótico con ideas mesiánicas», «lo que en el momento de los hechos limitaba significativamente su conciencia de la realidad, sin anularla».

Como se recordará, el 20 de junio de 2010, tras la misa de las 20.30 horas, el acusado entró en la Basílica y «en presencia de los feligreses, saltó una valla que impedía el acceso a la peana donde estaba la imagen». Una vez a su altura, «agarró la túnica que la cubría dándole violentos tirones hasta desgarrar la prenda, para después zarandear la imagen tirando del brazo derecho, pretendiendo derribarla y ofendiendo así gravemente los sentimientos de muchos creyentes de la fe católica». Como consecuencia de ellos, recoge el fiscal, «arrancó finalmente el brazo de la talla», tras lo cual, fue detenido por varias personas que estaban en el templo, impidiendo que causara daños «más graves». La imagen sufrió desperfectos en la espiga derecha del brazo, en un espigón grande del tronco, en una galleta y en pequeños fragmentos de policromía de la espalda, las caderas y las piernas, así como en la peana.

La Fiscalía recuerda, además, que la imagen del Jesús del Gran Poder es un «referente patrimonial, histórico, artístico y cultural de la imaginería del andaluza del Barroco, un importante símbolo material de la producción artística de ese período, dentro y fuera de Andalucía, además de una representación de la divinidad especialmente venerada por muchos católicos».

Los hechos, que causaron la consternación de los sevillanos devotos, abrieron un debate en torno a la protección de las imágenes religiosas, que ha ido traduciéndose en medidas de seguridad, como en el propio caso del Gran Poder, que ahora está guarecido por una mampara con cristales blindados de doble grosor.

Fuente: elrinconcitocofrade

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