Entrega de la medalla Pro Ecclesia et Pontifice a las ermitañas de la Hermandad de la Vera+Cruz de Coria del Río

El próximo 14 de septiembre a las 20.00 horas en la ermita de San Juan Bautista de Coria del Río el Cardenal Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo, en nombre de Su Santidad el Papa Benedicto XVI, entregará a Dña. Carmen y Dña. Josefa Muñoz Márquez la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, máxima condecoración que otorga la Iglesia a los seglares, premiando así la trayectoria de fidelidad a la Iglesia y el servicio a la comunidad eclesial, como ermitañas.

DE LOS MERITOS DE LAS HERMANAS CARMEN Y JOSEFA MUÑOZ MÁRQUEZ, POR SUS SERVICIOS A LA IGLESIA COMO CUIDADORAS DE LA ERMITA DE SAN JUAN BAUTISTA, DE CORIA DEL RÍO Y POR ESTO COMO FOMENTADORAS DE LA DEVOCIÓN AL SANTO CRISTO DE LA VERA-CRUZ, QUE EN ELLA SE VENERA

La ermita de San Juan Bautista o de la Vera-Cruz, también conocida vulgarmente como la del Cerro, por estar situada en el monte al que ella misma le da nombre propio, el de San Juan, lugar en donde desde sus orígenes estuvo asentada la población de Coria del Río desde la prehistoria, es un edificio de la Baja Edad Media de estilo gótico mudéjar, que por su valor histórico artístico, por la categoría escultórica y antigüedad de la sagrada imagen del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y los retablos barrocos que en ella se contienen, fue declarada Bien de Interés Cultural por el Ministerio de Educación y Ciencia en el año 1.972.

Tanto por los documentos de la Humilde y Antigua Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, Purísima Concepción de María Santísima y San Juan Bautista, como por el libro de Visitas Pastorales a la villa de Coria del Río, del Arzobispado de Sevilla, y por otras publicaciones de carácter histórico y cultural, sabemos que desde hace siglos era reconocido el singular valor religioso que tenía la ermita y el esmerado cuido que a ella se le daba, por venerarse en ella al Santo Cristo de la Vera-Cruz, de tanta devoción en la comarca. Así como también sabemos que por las indicadas circunstancias, en determinadas ocasiones, en que por obras o acaecimientos graves tenidos en la iglesia de Santa María de la Estrella, la ermita ha hecho las veces de templo parroquial, siendo considerada por ello como parroquia auxiliar.

Es de resaltar también de algunas de esas fuentes documentales el dato curioso de que,  al menos desde el siglo XVIII, han sido mujeres las que han tenido a su cargo la vigilancia y cuido de la ermita, habiendo dejado algunas de ellas recuerdos de su paso por dicha misión, donando algún cuadro de pintura religiosa al óleo para el templo, como consta en algunos inventarios.

Teniendo en cuenta esos antecedentes históricos, en ese sentido de mantener la valiosa ermita permanentemente vigilada y cuidada primorosamente para el mejor culto y devoción al Señor, contando para ello con la ocupación de la vivienda colindante con la misma por parte de la persona encargada de tal finalidad,  en el año 1.960, una vez que por su avanzada edad dejó de ejercer tal menester Doña Manuela Leal, la Hermandad mencionada, a propuesta del párroco de Santa María de la Estrella, Don Esteban Rodríguez Núñez, acordó concederle esa tradicional y necesaria misión de ermitaña a Doña María Márquez Campos, que siendo mujer sencilla y de profunda fe cristiana y habiendo quedado viuda, con tres hijas, mayores de edad y solteras, tenía necesidad de amparo y sobreabundancia de cariño y devoción al Señor de la Vera-Cruz.

La designación de Doña María Márquez no pudo ser mas providencial, pues desde un principio y hasta que Dios quiso llevarla a su seno, ella puso todo su amor, su trabajo y su dedicación permanente a la tarea encomendada, aceptándola como una labor a favor de la Santa Iglesia, de la que se consideraba hija y humilde servidora. Amor, trabajo y dedicación, tres valores que supo transmitir a sus tres hijas, Doña Carmen, Doña Dolores y Doña Josefa, que lo han expresado, ejercido y mantenido hasta hoy, fecha en que las aún vivas, Doña Carmen y Doña Josefa, con noventa y un año y ochenta y seis años, continúan cumpliéndolos fielmente y pese a sus muchos años y achaques físicos, con su impagable prestación de contribuir a que el lugar santo, que es la ermita de San Juan Bautista, sea centro de oración, meditación y de predicación del evangelio y de la doctrina de nuestra Iglesia Católica.

Todos los señores curas párrocos que han ocupado como tales la de Santa María de la Estrella, de este municipio, como los diversos coadjutores que han colaborado en la referida parroquia, o como los directores espirituales de la Hermandad o los predicadores de sus cultos, han reconocido la dedicación constante de esta familia a la permanencia viva de la ermita y han sentido y comprobado el afecto y el cariño que a ésta y a sus Sagradas Imágenes le tienen, así como a ellos mismos como representantes de la Autoridad de la Iglesia de la que se consideran parte.

Es por ello por lo que  el pueblo en general y la Hermandad en particular, que en anteriores ocasiones les tributó el debido agradecimiento, les reconoce a estas dos hermanas, Doña Carmen y Doña Josefa Muñoz Márquez, como dignas continuadoras de su madre en el cargo de ermitañas, meritos suficientes para que por la propia Iglesia les sea públicamente manifestada su gratitud por su encomiable y valiosa entrega a ella.

Fuente: lapasion.org

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