Jóvenes de Haití en la JMJ para llevar la alegría y la esperanza a nuestro país

Las casas salesianas de Madrid empiezan a acoger a los diversos grupos de peregrinos del MJS. Algunos de ellos llegan a la JMJ’11 tras viajes de varios días. Son jóvenes muy distintos, con lenguas y costumbres diferentes, algunos procedentes de contextos políticos nada fáciles, pero a todos ellos les une vivir su fe al estilo salesiano.

Ruth es una joven de Malta. Llegó por la tarde a Madrid, junto con otros 195 jóvenes de su diócesis, tras un viaje de dos días que les llevó primero a Barcelona. Destaca la organización y la acogida que les han dado las Hijas de María Auxiliadora en su casa de la Dehesa de la Villa. “Todo está muy bien organizado”, reconoce, justo antes de participar en una dinámica de acogida que, entre otras cosas, les enseñará algunas expresiones en español. Aunque es su primera JMJ, tiene muchas esperanzas puestas en este encuentro, en el que espera “conocer a otros jóvenes con quienes comparto la fe en Jesucristo”.

En el Centro de Estudios Superior Don Bosco, aunque no en el teatro sino en el gimnasio, un grupo de 83 jóvenes coreanos del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) se prepara para recorrer la ciudad. Han llegado a Madrid tras casi 40 horas de avión, vía Turín y Lyon. “Es un lugar muy caluroso, donde la gente es muy amable y acogedora. Nos ha sorprendido su hospitalidad”, afirma Heejin, que ha venido a la JMJ “para profundizar en la reflexión sobre la búsqueda de la fe en el siglo XXI, que da sentido a mi vida”.

Mucho menos numeroso es el grupo de Haití, formado por seis personas de la Familia Salesiana, que también se aloja en esa casa. Consideran la JMJ, más que un acontecimiento, “una experiencia de fe”, según reconoce Albert. Por la alegría que transmite nadie diría que hace tan sólo dos años su país quedó devastado por un terremoto. “En Haití hay mucha esperanza, sobre todo en los ambientes salesianos. Aún así, hemos venido a Madrid para llevar a nuestro país la alegría y la esperanza de estos días, para animar a los jóvenes a continuar adelante”.

En la casa salesiana de Estrecho, barrio de Tetuán, una columna de jóvenes llena la acera de la calle, camino al centro de la ciudad. Son parte del grupo de 516 portugueses del MJS que ha llegado esta mañana al colegio, procedentes de su país. Entre ellos está Thiago, de Porto, se muestra orgulloso de “formar parte de la Familia Salesiana”. Entre los cánticos de sus compañeros, reconoce que han venido a Madrid “para convivir con el Papa. Queremos vivir todos los momentos, pero sobre todo los de oración”.

Fuente: revistaecclesia.com

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