Un pueblo transformado para el Señor

Otro pueblo. Palmas y juncias cubriendo mobiliario urbano y casas en obras; alfombras rojas y hierbas aromáticas tapando el enlosado coqueto de sus calles; mantones coloristas sobre las rejas de balcones; pancartas con alabanzas a Jesús Sacramentado disimulando los cables de pared a pared. Yunquera se transformó literalmente, sin tópicos, y como todos los años, para la procesión del Corpus Christi, que como es bien sabido goza de la peculiaridad en la Diócesis malagueña de que se celebra aún en jueves.

Y pinta tiene de no cambiar. El visitante observa desde que pisa la calle Alfaguara, que la fiesta se halla profundamente enraizada en los yunqueranos. Los negocios cierran y los bares pasan a ser punto de encuentro. Y son los mismos vecinos, escaleras arriba y abajo, los que van colocando hasta última hora, como un regalo sorpresa a la Divina Majestad, todas las colgaduras; o los que literalmente alfombran (pero de verdad; hablamos de cubrir el suelo de tal forma que dificultaba caminar) de verde natural el recorrido que hará luego la Custodia.

La Misa dio comienzo a las seis de la tarde en la parroquia de la Encarnación, edificio de proporciones respetables que se encuentra en plena fase de lavado de cara. Su arquitectura interior, coqueta y esbelta, se llenó por completo de fieles que participaban en la Eucaristía concelebrada por varios sacerdotes de la Diócesis (entre ellos el Rector del Seminario, Francisco González; el vicedelegado de hermandades y cofradías, Antonio Fernández López y el actual párroco de la Colonia Santa Inés, Felipe Reina). Asistieron en el altar y acompañaron luego en la procesión numerosos seminaristas.

Procesión

Al término del oficio religioso se organizó la procesión Eucarística que abría la banda de cornetas y tambores de la hermandad del Santísimo Sacramento, entidad que organiza la procesión; seguían hermanos de dicha fraternidad portando cirios y acto seguido se incorporaba la banda municipal de música del pueblo, que interpretó un repertorio de marchas muy adecuado a la par que exiguo –apenas salía de las piezas ‘Triunfal’ (José Blanco) y ‘Santos Lugares’ (Ricardo Dorado)-. Tras la formación marchaban una bandera de la Jornada Mundial de la Juventud, y la de la Sección de Yunquera de la Adoración Nocturna, antecediendo a una multitud de niños y niñas vestidos de comunión. Seminaristas y sacerdotes antecedían el palio de respeto bajo el que iba Jesús Sacramentado en un Ostensorio, que portaba el párroco de la localidad –y de la vecina de El Burgo-, Jesús David Hurtado, uno de los nuevos y jóvenes sacerdotes de la Diócesis, ordenado el pasado año.

La comitiva verificó su amplio itinerario por un casco antiguo abarrotado de altares en donde el Santísimo se iba posando y desde los que, tras unas oraciones, se impartía la bendición a los presentes. Estos altares solían estar presididos por una imagen de Cristo Rey o del Sagrado Corazón, aunque se pudieron ver alusiones a devociones de corte local –como el beato Juan Duarte- o diocesano – como la Virgen del Rocío, Novia de Málaga-. Una densa marea de fieles seguía a Jesús Sacramentado en su recorrido. El cortejo se dirigió por calle Calvario a su templo, a la caída del sol, previa estación en un altar principal que se elevaba en la plaza del Ayuntamiento, en donde rezaba el lema de Cáritas de este año (‘Las cosas importantes se hacen con corazón’). Es evidente que con corazón se adornó Yunquera un año más para la cita con Jesús Sacramentado. Y cierto resulta que su fiesta es cosa importante. No cabe duda.

Fuente: elcabildo.org

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