La Hiniesta ha recibido la autorización para salir de manera extraordinaria no por motivos pastorales sino porque se acoge al primero de los dos supuestos regulados por el Arzobispado: ha acreditado que hace 450 años se fundó. No irá a la Catedral, celebrará a finales de octubre o principios de noviembre una función en San Julián y una procesión «comedida» por el barrio que la llevará a las sedes donde han estado en estos cuatro siglos y medio. Una procesión «sin excesos» que es la primera autorizada tras el decreto del arzobispo Asenjo para ponerle orden al desorden.
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