El apagón más brillante

Fue fruto de la casualidad, pero la estampa que muchos cofrades esperaban ver desde hacía décadas, se pudo dar esta vez. La Patrona regresó a su Santuario sin luz eléctrica por un fallo de la batería. Fue el apagón más brillante, pues la Virgen se presentó de forma más cercana y natural que nunca. El bendito accidente se produjo cuando el cortejo encaraba la calle Císter para regresar al barrio de la Victoria. Sólo a partir de entonces se pudo apreciar en su magnitud real el singular semblante de la imagen, antes ‘quemada’ por los focos eléctricos.

Accidentes de este tipo, en ocasiones, sirven de punto de inflexión ante posturas históricas como la presencia de luz eléctrica en el trono de Santa María de la Victoria, uno de los pocos que quedan. Ahora deberá decidir su junta de gobierno. En momentos puntuales, la Patrona sí acusó problemas de iluminación, especialmente en la calle Alcazabilla. Pero el problema no fue el apagón de los focos, sino la falta de cera. Sin electricidad, la presencia de parafina en los arbotantes se acusó especialmente.

Lo que a priori pudo quedar en una simple anécdota, marcó en parte la procesión patronal de 2011, que en la línea de los últimos años sigue sumando devotos. Así, la Patrona volvió a llegar al Santuario muy arropada y parece que cada año el respaldo del Pueblo es mayor. El trono lució los tradicionales nardos y biznagas.

La Hermandad retrasó este año el inicio de la procesión para que pudieran celebrarse los cultos ordinarios de la Catedral, según las fuentes oficiales consultadas. Esto hizo que la Virgen no pisara el Patio de los Naranjos hasta pasada las 20.15 horas. Por ello, apenas se pudo ver a la Virgen bajo los rayos del sol y la entrada en el Santuario se produjo a las 0.45 horas, excesivamente tarde para tratarse de una víspera de una jornada laborable. La buena noticia es que malagueños no faltaron, todo lo contrario.

El recorrido volvió a cambiarse y la Virgen recuperó su paso por la calle Alcazabilla, por la que no discurría desde hacía años. Su trazado de regreso fue más monótono -una ‘autovía’ desde la Aduana hasta la Victoria- pero motivó un enclave, como fue la calle Alcazabilla, para la retirada ordenada de las hermandades que decidieron no seguir hasta el Santuario. Mejor así antes que la espantada general que en ocasiones se ha producido.

Una veintena de hermandades (Virgen de la Cabeza, Virgen de las Cañas, Rocío de Málaga, Carmen de El Perchel, Pollinica, Huerto, Prendimiento, Humildad, Crucifixión, Dolores del Puente, Pasión, Sangre, Sagrada Cena, Viñeros, Misericordia, Esperanza, Piedad, Monte Calvario, Amor y Santos Patronos) y tres asociaciones de fieles (Misericordia de los Mártires, Carmen Doloroso y Desamparados) fueron las únicas que llegaron hasta el templo con la Patrona de Málaga. Apenas un tercio del total de las participantes. También acompañó hasta el final la representación de las agrupaciones de Pasión y Gloria con sus respectivas banderas corporativas.

Autoridades

El obispo, Jesús Catalá, cerró el cortejo tras el trono de la Virgen, acompañado por algunos miembros del clero y el obispo emérito Antonio Dorado, que durante la procesión lució birreta en lugar de mitra. Todos se retiraron al llegar a la plaza del Obispo, donde se interpretó la Marcha Real. Pero como acostumbra desde su llegada a Málaga, Catalá acompañó como un ciudadano más a la Patrona hasta su Santuario. La procesión se terminó con unas palabras suyas en el interior del templo.

Las autoridades civiles y militares antecedieron al cuerpo de acólitos y se retiraron a la altura del Palacio de la Aduana. Tanto el Ayuntamiento como la Diputación Provincial estuvieron ampliamente representados. La ausencia más notable fue la de la portavoz del grupo municipal socialista, María Gámez. Sólo dos ediles del PSOE participaron en la procesión, en la que no faltó el portavoz de IU en la Casona del Parque, Pedro Moreno Brenes.

Sin personalidad

Los hombres de trono llegaron al templo con los cuerpos rectos. Lejos quedan los años de huecos en los varales de la Patrona. Pero el trono se ha contagiado de las modas de bailar cada marcha cuando la aspiración debiera ser la búsqueda de una identidad propia y patronal. Ciertos pasos son impropios para determinadas imágenes y chirría ver a la Patrona andando sobre el izquierdo con cada marcha. La cruceta musical, por su parte, fue estándar. Correcta pero poco distinguida y con falta de marchas propias dedicadas a la Virgen.

Durante el recorrido hubo numerosas petaladas. Detacado fue el exorno de la fachada que la hermandad de El Rico dispuso en su casa hermandad para recibir a la Patrona. Tras una novena en la que el Cabildo Catedral se ha implicado hasta el más mínimo detalle, la procesión de regreso deja un buen sabor de boca a las fiestas patronales de 2011. El mejor broche fue en la intimidad de la luz de la noche, porque queda claro que la luz eléctrica no es necesaria.

Fuente: elcabildo.org

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