El Pleno elige este miércoles, nuevo presidente para la Unión de Hermandades de Jerez

Cada uno jugó sus bazas, las que creyó más y mejor acertadas para convencer a un electorado compuesto por 48 hermanos mayores exclusivamente, y ya no hay tiempo para casi nada más, salvo para algún ‘wasap’ lindando lo soez -y ahí lo vamos a dejar para no enmierdar lo que hasta ahora ha sido una campaña de guante blanco-.

José Luis Sánchez y Dionisio Díaz viven este miércoles el último día de esta aventura apasionante en la que se convierte habitualmente el proceso electoral para llegar a ser el presidente de la Unión de Hermandades de Jerez. Una aventura que aborda reuniones siempre amables, entrevistas en todos los medios, algunas de ellas absolutamente surrealistas, sondeos previos dignos de la mejor ‘cruzcamposcopia’ (término acuñado por un tipo que debiera seguir en el Consejo), y por último, prisas de última hora por convencer a los indecisos, y miedos también a todo lo que se le vendrá encima al que gane estos comicios, a partir de la medianoche.

Porque lo importante será eso, precisamente. Lo que ahora vendrá, para dar forma y fondo al sustrato cofradiero de una ciudad que por mucho que lo ha intentado Pedro Pérez, sigue siendo una ciudad sin nivel alguno para lo cofrade, sin valor alguno para lo eclesiástico, y sin vergüenza ninguna para defender lo legítimamente suyo.

Aunque los más ñoños se sigan empeñando en plantear batallas absurdas en torno a la Carrera Oficial, al Sábado Santo, o al reparto del dinero de los palcos, a Jerez -y no sólo al Jerez cofrade- le hace falta un Consejo fuerte en lo institucional, que sea verdadero referente para los tiempos en los que nos toca vivir. Una entidad sin fisuras, leal al obispo pero independiente en sus formas, que sepa vivir lejos de los cantos de sirena tan comunes a nuestros días, y que tenga claro, por encima de todo, que sólo hay un Dios al que servir. Un organismo del que nadie se cachondee por el mero hecho de llevar a gala su cofradierismo, que sepa dar golpes en la mesa cuando haya que darlos, y al que se coja el teléfono sin dudas de ningún tipo, tanto en Bertematti como en Consistorio, cuando toquen días de diálogo y parlamento. Todo lo que no sea eso será un más de lo mismo, esto es, un querer y no poder, como el que ya llevamos viviendo tantos y tantos años.

Y para ello, dos opciones: la del grupo que propone José Luis, más experto y avezado en teoría, aunque quizás pasado de rosca para algunos, y el que propone Dionisio, más joven y vigoroso también en teoría, pero menos experto en cuestiones de relevancia, según defienden otros. Dos opciones, cada una llena de ventajas e inconvenientes, sobre las que tendrán que decidir los hermanos mayores citados a Pleno en Curtidores. En sus manos está el futuro de nuestras hermandades, y el de nuestra Semana Santa.

Fuente: masjerez.com

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