La sensación de pocas cosas que ver

En más de 12 horas de procesiones, las seis hermandades que realizan estación de penitencia el Miércoles Santo, apenas 30 minutos coinciden en la calle de forma simultánea. Una jornada tan estirada convierte el día en insulso y anodino para el cofrade. A pie de calle queda la sensación de que existen pocas cosas que ver. Todo pasa a la misma hora y en el mismo sitio; y lo poco diferente, polariza los horarios de la jornada. Los mismos ingredientes dispuestos de otro modo, a buen seguro resultarían más atractivos.

Salesianos y Fusionadas marcan el inicio en solitario. Y la Expiración, tras tres horas de procesión sin ninguna otra cofradía en la calle, pone el broche de madrugada. Todo fue como siempre, algo que parece empezar a ser un problema visto como se han asentado exitosamente las jornadas del Domingo de Ramos y Martes Santo a sus recientes variaciones horarias.

Pese a lo que pueda parecer, el problema del Miércoles Santo es de todas las cofradías. Sin dudas, la Expiración es la más perjudicada, aunque con el cambio de itinerario el regreso fue mucho más cálido, pero todas las hermandades ganarían en una jornada más atractiva que la propuesta actual.

Esta vez no hubo riesgo de lluvia. El viento amenazó inicialmente con una noche de candelerías apagadas, pero tampoco hizo acto de presencia. Las procesiones cumplieron sus horarios. Se vieron más nazarenos descapirotados y hombres de trono dando paseos que otros días, salvo de Salesianos. El Rico liberó un preso. En definitiva, con alicientes individuales pero sin ritmo como conjunto, pasó otro Miércoles Santo.

Salesianos

Cirio. Es de las pocas cofradías malagueñas, contadas con los dedos de la mano, en la que difícilmente cabe esperar alguna sorpresa negativa. Es una comitiva, terminada, diseñada y cerrada de forma ejemplar.

Cirio. De las cofradías de corte más austero, es la que puede presumir de tener mayor cantidad de niños y jóvenes en sus filas. Ese ‘negro alegre’ le da carácter propio y la consolida.

Foco. La maniobra que tiene lugar en la esquina de calle Beatas, al salir de San Agustín, le corta el ritmo a la procesión y rompe el espíritu de recogimiento del público.

Foco. A raíz del acompañamiento de cornetas y tambores, el trono parece ‘alejarse’ del carisma del extraordinario y silente cortejo de penitentes. Además, el propio público no guarda el recogimiento que imponía el acompañamiento de banda de música con marchas fúnebres.

Fusionadas

Cirio. El cortejo, siempre dificultoso de controlar, llegó perfectamente apiñado en sus cuatro secciones al templo de San Juan.

Cirio. La cruz plana para el Cristo de Ánimas de Ciegos parece ser su estética definitiva. Casa con el estilo de la escultura y acentúa su tradicional austeridad con que camina por las calles.

Cirio. Marcharon escoltando al trono del Cristo de la Exaltación un grupo de gastadores vestidos con el uniforme de la banda de Fusionadas. De alguna forma, siguió esta desaparecida formación acompañando a su Crucificado.

Foco. Al Señor de Azotes y Columna, como se preveía, se le quedó el trono grande. Ni tan siquiera el supuesto mal estado de las figuras del grupo escultórico de Suso de Marcos es pretexto, pues también en la labor de prevención y conservación de piezas, las hermandades también tienen que actuar con responsabilidad y anticipación, antes de llegar al extremo que no les permita salir.

Foco. Parece endémico el hecho de que el trono de la Virgen del Mayor Dolor vuelva tan justo de fuerzas y protagonice puntuales movimientos bruscos; las corbatas del palio, a poco de salir, ya aparecían descolocadas y la talla del San Juan, de regreso, aunque discretamente, cabeceaba.

Paloma

Cirio. La cofradía presentó andando un ritmo más alegre y vivo que de costumbre, no haciéndose por ninguna parte del recorrido especialmente lenta.

Cirio. La cofradía pone en la calle un importante número de nazarenos y cabe destacar el interés por salir formados del interior del templo. Para ello organizan el cortejo en un patio de viviendas junto a la capilla. Aunque cabría mejorar el ritmo de la salida, que se realiza entre pequeños descuelgues.

Foco. Al trono del Señor de la Puente cuesta verle dar una curva realmente correcta en mecida y compás. Casi siempre colea y pierde el paso.

Foco. La presencia de una banda paramilitar en la procesión, con banderas incluídas, resta en lugar de sumar.

El Rico

Cirio. El conjunto del Nazareno es, hoy por hoy, de los de mayor encanto de la Semana Santa de Málaga.

Cirio. El exorno del monte en donde se asentaba Jesús ‘El Rico’ estaba resuelto con exquisito gusto.

Cirio. Los tronos llegaron muy enteros y bien llevados, y el cuerpo de nazarenos, muy compacto, entró hasta la Casa hermandad debidamente formado.

Foco. En la cruceta musical del Señor se colaron, inexplicablemente, marchas procesionales totalmente descontextualizadas del estilo de Nazareno clásico malagueño, como por ejemplo ‘Caridad del Guadalquivir’.

Foco. La plaza del Obispo no es el mejor lugar para la Liberación del Preso. No es amplia, tiene pocas vías de evacuación y colapsa esa zona de la ciudad. La propia plaza de la Merced, nada más salir, podría albergar más público y evitaría tener que desmontar el cortejo de nazarenos y volver a montarlo, pudiendo salir de Santiago al finalizar el acto civil de Liberación del Penado.

Sangre

Cirio. El conjunto del Cristo mejora notablemente sin el foco eléctrico que solía llevar. Igualmente, es plausible el interés que se aprecia por presentar al grupo escultórico con la impronta de décadas pasadas, pero quedan detalles por pulir en el arreglo de las imágenes de vestir.

Cirio. El trono del Cristo parece adaptarse con éxito al acompañamiento con agrupación musical, un estilo que mejora su puesta en escena.

Foco. Pese a que el cortejo llegó al tramo final del recorrido con una organización razonable, sus nazarenos son de los más indisciplinados que procesionan en Málaga. Poco o ningún rigor se puede observar en esas filas.

Foco. La Archicofradía realizó el encierro a mitad de la calle Álamos, lejísimos de su casa hermandad. La presencia de megafonía en este tipo de actos, recuerda otros tiempos que no fueron mejores.

Foco. Mejorable cuerpo de acólitos sin pertiguero.

Expiración

Cirio. La banda de antiguos alumnos creada para acompañar al Cristo, además de aportar un componente de autenticidad único, tocó un exquisito repertorio al mejor nivel.

Cirio. La procesión ganó con el nuevo recorrido por el puente de la Esperanza, fue mucho más arropada de público y todo resultó más cálido, merced a un marco mejor que la Alameda y el puente de Tetuán de regreso.

Foco. La salida de la Archicofradía tiene un componente más político-social que cofrade. Más allá del magnífico clímax que se crea en la plaza de Enrique Navarro, nazarenos y Titulares quedan demasiado ‘distantes’ con tanto cargo político y protocolo alrededor.

Foco. No se entiende como un cortejo tan hecho procesiona sin un cuerpo de acólitos completo.

Foco. La cruceta musical de la Virgen desentona con el resto de la procesión.

Fuente: elcabildo.org

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