Las cofradías, castigadas por el nuevo IVA de sus proveedores

Bordadores, tallistas, doradores, orfebres, cereros y bandas de música empiezan a echar las cuentas sobre cuál será el sobrecoste que tendrán que asumir o colocar a sus ‘clientes’, mayoritariamente hermandades, ante la subida del IVA prevista para el primero de septiembre. Estos artesanos, bandas incluidas, tenían el tipo normal del 18 por ciento que pasa al 21 por ciento, tres puntos que obviamente encarecerán contratos y encargos.

En el caso de los artesanos que trabajan con metales nobles como doradores, bordadores y orfebres, la situación se agudiza ante el disparatado incremento de la materia prima con la que tienen que trabajar. Como señala el jerezano Fernando Calderón, con un taller de bordados abierto en la ciudad, “todo lo que sea subir es malo para el sector, ya que venimos padeciendo la subida del oro, principal metal con el que trabajamos, y ahora el IVA”, subrayando que “bajar los precios es muy complicado por ese coste del oro y el margen de beneficio está ya demasiado ajustado como para volverlo a tocar, porque de seguir bajando habrá que dedicarse a otra cosa”. En conclusión, “habrá que acostumbrarse a pagar un 3 por ciento más en los trabajos ya encargados y que se entregarán a partir de septiembre, siendo marzo el mes en el que habitualmente culminan los trabajos para la Semana Santa”.

Una cifra orientativa es que el precio de una bobina de hilo de oro fino, unos 250 gramos, está en 2.200 euros. Y una pieza de bordado estándar, como un Simpecado, puede necesitar unas 10 bobinas de este noble material, sujeto a su constante subida en el mercado junto al pago del impuesto correspondiente en la compra.

Del mismo modo opinan otros artesanos y profesionales que no ven otro camino que el de aplicar la obligada subida del impuesto aunque se teme que “esto vaya en detrimento del volumen de trabajo aspecto que ya venimos padeciendo desde que la crisis económica se ha agudizado y que nos ha obligado a ajustar los precios además del margen de beneficio al máximo de nuestras posibilidades”. En este sector se lamenta que las medidas del Gobierno no cuenten con el factor de promoción de empleo que surge en estos talleres, fomentando el aprendizaje e inclusión laboral de jóvenes cuyo camino laboral comienza en este sector, que al mismo tiempo rescata oficios que gracias a las hermandades, como principal clientela, perviven con el paso del tiempo.

Situación similar pero con matices se presenta para las bandas de música cuyo tipo impositivo es del 18 por ciento y pasa al 21. José Manuel Tejera, actual responsable de la mítica banda sevillana del mismo nombre, no oculta la expectación que existe entre los músicos, “pero es algo obligatorio y por lo tanto hay que incrementar el precio de los contratos, hecho que es negativo por cómo están las cosas”, explica Tejera. De todas formas, deja la puerta abierta a negociar el precio final asumiendo una parte del sobrecoste, “especialmente con las hermandades a las ponemos nuestra música en Semana Santa y en otros momentos del año”, concluyendo con que “todo está a la baja y las bandas también”. En este sentido expone una situación que se está dando: “se buscan bandas más baratas, lo que va en detrimento de la calidad y afecta enormemente a las formaciones con contrastada calidad que ya tenemos un nombre”.

Otro sector que supone un gasto importante para las cofradías es el de la cera. Tomando como ejemplo a la única empresa en Jerez dedicada a este sector, Cerería la Merced, creada hace casi un año, Fernando García, uno de sus responsables informa que también tendrán que subir los precios un 3 por ciento al pasar del IVA del 18 al 21 %, algo que ve “muy mal para las hermandades que son las que tendrán que pagarlo”. Además, lamenta que “desde la administración nunca nos ha concedido un IVA especial o reducido”, pese a las características de este tipo de negocio. Subraya que esta subida viene a ser como lluvia sobre mojado: “con los problemas que tenemos este año con hermandades que han recaudado menos de lo previsto por impago de las cuotas de los hermanos, que al final es lo que sirve para pagar los gastos de salida”.

La Merced ha trabajado este año para 36 hermandades repartidas entre Jerez, Cádiz, Sanlúcar y El Puerto. El secreto de esta empresa es el precio que se sitúa en una media de un 25 por ciento por debajo de sus competidores, por lo que “bajar el margen de beneficio es imposible siempre que mantengamos la calidad que ofrecemos, que es nuestra máxima: ofrecer el mejor producto”. La materia primera que usa es la cera pura cuyo precio en de unos 8,5 euros el kilogramos, sin aplicar el nuevo IVA. Como ejemplo, una hermandad puede gastar unos 100 kilogramos de cera pura en una candelería de un paso de palio por lo que el coste de la materia prima supone 850 euros sin contar la mano de obra de su transformación en cirios.

Fuente: Cofrademania.com

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