Peregrinamos a Barbatona

El próximo día 9 peregrinamos Barbatona, al Santuario de Nuestra Señora de la Salud. Como en todos los Domingos del año, pero muy especialmente en este tiempo de Pascua, acudimos al encuentro con el Señor y con el pueblo nacido y edificado en la fe en el Jesucristo Resucitado.

En este día de peregrinación de nuestra diócesis al Santuario de Nuestra Señora de la Salud en Barbatona, nuestro encuentro y nuestra celebración revisten un carácter especial. Por tratarse de una peregrinación y no de una simple “marcha”, que puede tener un carácter simplemente deportivo, ecológico o cultural, nuestra celebración en Barbatona ha de estar marcada por el sentido religioso, penitencial, de conversión, comunitario.

Caminamos dejando atrás y desprendiéndonos de lo que nos estorba, nos impide caminar o nos desvía de la meta. De ahí la importancia de la oración, del canto, de la atenta escucha de la palabra de Dios, de la Confesión, de la recuperación de nuestra pertenencia a la familia de los hijos de Dios.

Nuestra meta no es simplemente un lugar o la contemplación de un monumento o de una imagen, sino el encuentro personal y comunitario con el Señor, Jesucristo, el Hijo de la Virgen María, nuestra Madre y con ella. De ahí la importancia central de la participación plena en la Eucaristía, en la oración a la Virgen María, Nuestra Señora de la Salud, en la ofrenda de nuestras personas, significada en el detalle de la ofrenda, del buen propósito, del serio compromiso de vida.

Otro aspecto importante de la peregrinación es la recuperación y el fomento del sentido de familia, empezando por la familia propia, cuyos miembros hoy peregrinan, celebran y comen juntos; continuando por la familia parroquial o del pueblo, que hoy conviven como hermanos, y abarcando toda la familia diocesana, que vive unida en la oración y en la caridad y hoy se manifiesta en comunión plena con el Señor y con su Madre.

Como familia diocesana, en este Año Santo Sacerdotal, somos convocados a orar por las vocaciones, por nuestros sacerdotes, y por vuestro Obispo, que también es sacerdote, y por todos los sacerdotes, para que seamos fieles y, como dice el Santo Cura de Ars, enseñemos el camino del cielo.

Obligada y siempre justa y necesaria es nuestra oración por el Papa Benedicto XVI, junto con nuestra inquebrantable comunión y fidelidad con su persona y con su ministerio de Sacerdote, Maestro y Pastor de toda la Iglesia. Hoy esta obligación adquiere una especial urgencia, porque nuestro querido Santo Padre está siendo objeto de una injusta e inmisericorde campaña de mentiras, difamaciones y calumnias, también, lo que es lo más doloroso, por parte de algunos cristianos, que se dicen profetas, autorizados para hablar, atacar y destruir la comunión.

Que nuestra Señora de la Salud nos acompañe en nuestra peregrinación, presida maternalmente nuestro encuentro y se muestre siempre como Madre nuestra.

Os saluda y bendice vuestro Obisp.

Fuente: revistaecclesia.com

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