Fervor inmaculista en Ronda

La música emergía de la megafonía de los templos y el incienso salía a la calle desde los portones de las Iglesias. Ronda vivió en la víspera y en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción una jornada profundamente mariana, merced al besamanos organizado por la comisión de Formación de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de la Ciudad del Tajo, en el que quedó expuesta la práctica totalidad de las imágenes marianas que pertenecen al ente agrupacionista.

Los actos comenzaban el día 7 de diciembre con la celebración de la Vigilia de la Inmaculada en la iglesia de la Merced, organizado por el Arciprestazgo de Ronda-Serranía. Esa misma tarde, se abrían los templos para la visita de los fieles a las tallas de la Virgen que ya estaban expuestas a la veneración. Durante ésta y la jornada festiva del día de la Purísima, numerosos cofrades de Ronda y algunos de la provincia hacían las correspondientes visitas a las sedes canónicas. Todo era más fácil con un tríptico editado por la Agrupación de Hermandades y Cofradías para dichas jornadas marianas. Se componía de un mapa con la situación de las Iglesias en donde se veneraban las titulares de las Corporaciones, el listado de las mismas con sus horarios y la curiosa iniciativa de una credencial, en donde los hermanos de cada Hermandad iban sellando el casillero correspondiente a cada una, a todo aquel fiel que presentaba el tríptico tras besar las manos de su Virgen.

Desde las parroquias de la zona más moderna, como San Antonio de Padua (en donde se veneraba a la Virgen pollinica de la Paloma) o San Cristóbal (con las vírgenes de la Esperanza y la del Rosario) hasta el mismísimo corazón de Ronda que simboliza la Iglesia de Santa María la Mayor (con hasta cuatro imágenes marianas a los pies de sus altares), en la ciudad serrana notó la presencia de grupos de cofrades que, con trípode, estampas y tríptico en mano, cumplimentaban la ruta de besamanos.

La Patrona también estuvo en besamanos

Entre todas las efigies marianas, destacó sobremanera la venerada Patrona de los rondeños, Nuestra Señora de la Paz Coronada, que fue una de las que se expuso en besamanos en su Santuario de la plaza Beato Diego, y que contó con un constante goteo de devotos. La Alcaldesa Perpetua de la Ciudad del Tajo, imagen del siglo XVI, permanecía el presbiterio de su Santuario ataviada, como la mayoría de los demás simulacros, con los colores propios de la Inmaculada, blanco y celeste. En el mismo templo, la Dolorosa del Señor de la Escala, advocada del Buen Amor, recibía la visita de los cofrades en su capilla.

La iglesia de Santa María la Mayor, el templo de mayor importancia arquitectónica de Ronda, acogía hasta cuatro imágenes marianas en besamanos: la de los Gitanos (titulada de la Amargura), las letíficas de la Aurora y de la Cabeza, y la sobresaliente escultura de talla completa de Nuestra Señora del Mayor Dolor, de la cofradía del Silencio, obra barroca de transición del siglo XVII al XVIII.

En la iglesia de la Merced se exponía al culto la Virgen en la Soledad y en Santa Cecilia hacían lo propio los cofrades del Huerto con sus dos dolorosas, la Virgen Consuelo de las Tristezas y la de la Salud, ésta última cuidada por la juventud cofrade. Aquí, igualmente, la cofradía de las Angustias bajaba del altar a la talla de la Virgen del Amparo, que camina el primero de los dos pasos de Misterio de la hermandad.

Dentro de la ortodoxia más cofrade y con notable refinamiento, la cofradía de la Vera+Cruz, en su reducida capilla, veneró a la Virgen de las Penas y a la pequeña imagen de gloria de la Virgen de la Luz, mientras que en el convento de San Francisco, que da nombre al barrio al sur del Guadalevín, esperaban la visita de los fieles los cofrades del Santo Entierro con la Virgen de la Soledad y la de Loreto, que acompaña al Resucitado. Por su parte, en la parroquia de Padre Jesús, y en el presbiterio bajo el Nazareno, la Virgen de la Amargura también quedaba expuesta en besamanos.

La ciudad de Ronda, con esta iniciativa, se convirtió durante el día de la Inmaculada en el epicentro de la provincia malagueña, haciendo participar de forma global a las hermandades y cofradías de una Solemnidad de indiscutible calado devocional en Andalucía, y para cuyo esplendor las Corporaciones de Gloria y de Pasión supusieron en su momento pioneros medios de difusión, además de uno de los pilares en donde se apoyó el afecto popular por el misterio Concepcionista, que dio lugar a su proclamación como Dogma en 1854, por medio de la bula Ineffabilis Deus, expedida por el papa Pío IX. Fue toda una ronda Mariana por la Ciudad del Tajo.

Fuente: elcabildo.org

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